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Los Planos Exteriores, Las Infinitas Capas del Abismo Límite Quebrado, Nivel Subterráneo -3, Los Pozos del Tormento
El pícaro drow, lejos de amilanarse, caminó al lado del molydeus sin complejos. Poco a poco, se acercaban al lugar del espectáculo...
El ruido era atronador, como si centenares de pies golpearan contra el suelo al unísono. Se escuchaban gritos, vociferes, ladridos, mullidos, graznidos, ... y cada vez más intensos. El túnel tenía cierta ascensión hacia arriba, pero al fondo, a unos cien pies, se veía un umbral iluminado. El suelo temblaba, y el ruido entraba por el pasadizo como una corriente de aire ascendente.
Paso a paso, se acercaban al umbral. Worlak escuchaba gritos guturales en lenguas que le eran desconocidas, pero que sin lugar a dudas procedían de las gargantas de seres demoníacos. Parecía que gritaban de satisfacción y de euforia, pero también, algo más lejos, se escuchaba el ruido intenso de un torbellino de viento o algo similar.
Al fin, el tanar'ri y el drow llegaron al umbral. Los ojos de Worlak quedaron momentáneamente cegados por el resplandor rojizo, pero cuando sus ojos se acostumbraron a la luz, vio donde estaba...
Se hallaba en un enorme estadio de gladiadores de forma circular. Todo a su alrededor eran unas gradas muy verticales y con una pendiente casi imposible, que producía vértigo sólo de verlas. Los peldaños eran las propias gradas, y tenían un metro de alto. En ellas se amontonaban centenares, quizás miles, de demonios de toda clase, que gritaban y vociferaban de euforia y satisfacción al ver los combates de la arena.
En la arena había centenares de círculos metálicos incrustados en el suelo. Eran pequeños pozos cerrados por dos hojas de acero negro. Estos agujeros estaban diseminados intermitentemente alrededor de un gran y enorme agujero, del cual nacía un enorme agujero en el cual se formaba una espiral de viento parecía absorber el suelo. Era un oscuro pozo que parecía no tener fin.
Pero lo más inquietante era el techo... Se trataba de una cúpula de un extraño material homogéneo, quizás metal, y que terminaba en un tambor, pero en lugar de estar hacia arriba, caía hacia abajo una treintena de pies. De él emergía la extraña luz rojiza, muy intensa y que se concentraba sobre el gran agujero que todo lo engullía. La luz rebosaba de maldad, crueldad y malicia...
Esto, esto eran los pozos de Límite Quebrado...
Esto era el Gran Pozo del Tormento.
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